Μολὼν λαβέ: “ven y tómalas”.
En el año 480 a. C., en el angosto paso de las Termópilas, un contingente griego al mando del rey espartano Leónidas I detuvo durante varios días al inmenso ejército persa de Jerjes I. Entre aquellos hombres estaban los célebres trescientos espartanos.
Cuando los persas encontraron un sendero de montaña y rodearon la posición, Leónidas despidió a buena parte de los aliados y permaneció en el paso con quienes decidieron quedarse. Su resistencia se convirtió en símbolo de coraje, deber y sacrificio.
La tradición, recogida por Plutarco, atribuye a Leónidas la respuesta Molon labe a la exigencia persa de entregar las armas: “ven y tómalas”.
Este diseño recoge ese instante con un casco de hoplita con cimera, trazado en línea dorada, junto a la inscripción MOLON LABE y ΘΕΡΜΟΠΥΛΑΙ · 480 a. C. Una pieza sobria para quienes entienden que la firmeza también es una forma de memoria.