Alea iacta est.
Entre la Guerra de las Galias y la Guerra Civil, Julio César alcanzó la cima de su poder. En la Galia, entre el 58 y el 52 a. C., forjó su leyenda militar: venció a coaliciones enteras, tomó Alesia y convirtió sus campañas en el relato de un general destinado a algo más que obedecer al Senado.
Pero aquella grandeza fue también su condena. Al cruzar el Rubicón en el 49 a. C., César desafió el orden republicano y abrió una guerra entre romanos. Farsalia, Zela y Munda consolidaron su autoridad, pero también alimentaron el miedo a que un solo hombre acumulase demasiado poder.
Este diseño recoge las dos etapas que hicieron eterno a César: la conquista que le dio gloria y la guerra que lo convirtió en amenaza. Un homenaje dorado sobre negro al hombre que elevó Roma… y precipitó el final de la República.